Sentada en mi ya conocida banqueta, me ha acompañado en grandes momentos; momentos de locura insostenible, en pasionales compases, en noches de deseos a veces reprimidos. Me conoce más que muchas mentes que deambulan en diferentes sentidos. Es ella, la que realmente sabe con certeza lo que siente mi cuerpo; me sostiene, me resguarda, aunque a veces quiera negarlo. Esta noche le regalé algunos sonidos, pero me pidió que le hable de eso que interfería en medio de las melodías; soy obediente, acá estoy como me lo pediste. Sí, “los parámetros”; quedó esa palabra fija allí, pidiéndome que desmenuce su importancia, su significado. Me preguntan por qué los busco, por qué los llamo cuando no puedo controlar mi razón; por qué les pido a gritos que se despierten cuando mi intuición no deja de hablarme… Quizás creo que me protegerán de ella, aunque no sé por qué le temo. ¿Temerle a la intuición?, es un absurdo. Es tan fiel y transparente; aunque intente llevarte por l...
Música y palabras...