Aguarda pacientemente, aunque la ansiedad, a veces quiera ganarle.
Observa calladamente, deseando que el detalle la sorprenda...que sorprenda sus sentidos. Aquél detalle que hará que su mirada se detenga en un sólo lugar.
Lo espera, anhela compartir su mundo… …ese mismo que es un vaivén de sentidos; a veces parece no ser tan seguro, queda librado al deseo presente. Es un misterio.
Pero cuando intenta desaparecer, busca un sonido que lo atraiga, para poder continuar vagando por él...es excitante. Compartir su mundo con un ser que lo admire y que lo desee descubrir; que lo entienda y que se deje llevar por el misterio, que no le tema. Que no permita ser conquistado por lo efímero del acontecer, sino por lo que hay más allá. Que sea un eterno caminante, que la espontaneidad lo acompañe. Que camine siendo capaz de detenerse cuando lo sutil se interponga, y que no le tema.
Que el engaño sea tan débil que no pueda crecer, admirando la claridad de las palabras; que sean pronunciadas con real sentido.
Aguarda, sin detenerse.
Los compases transcurren demasiado rápido...
Foto de Anita Kalikies
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