Ir al contenido principal

Miedo

Qué increíble es el poder del miedo, ese que es grandiosamente invisible, te abarca íntegramente. Es tan poderoso que logra adueñarse de vos, de tus palabras, tus pensamientos... ¡hasta de tu accionar! Es manipulador, te engaña. ¡Cuántas cosas dejamos de hacer por temer!.. Cuántas dejamos de decir. Creemos ser dueños de nuestras palabras, y muchas son dichas por este enemigo que no posee límites. Es poderoso, pero también frágil: tal vez con un oportuno sonido podamos debilitarlo. ¿Por qué insistís? Temor a amar, a ser espontáneo. Miedo a ser libre, miedo a creer. Miedo a arriesgarse a debilitarlo. ¿Será más seguro vivir junto al miedo? Él se adueñaría de nosotros, manejándonos completamente, quitándonos la presión de decidir, de reflexionar, haciendo que el error le pertenezca. El error... ¿quién puede afirmar que hemos obrado equivocadamente? Es ese juez interno que tenemos puede ser cruel o tal vez demasiado sensato. Se dialoga, se intenta callarlo. Se busca distraerlo; exige perfección, o nos alerta diciendo que hay algo que deberíamos cambiar. Muchas veces nos dejamos endulzar. Entonces, asoma el miedo y dialoga con el juez, parecen entenderse. Nos miran y se sonríen... allí somos vulnerables. ¿Quién sale victorioso? El miedo puede alejarnos de las cosas más sublimes; el miedo nos deja en un sólo lugar, no nos permite crecer. El miedo obnubila, enmudece a la intuición que nunca se equivoca... evitando que enfrentemos la realidad. Cada uno elige cómo transitar la vida.

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

La voz

La voz que desea escuchar, la palabra que necesita hacer vibrar, cuando la desesperación no deja de hablarle Hoy logro buscarla sin que la tímida culpa lo niegue, confió en que iba a encontrarla. Cuán necesario es ese tierno, aunque no débil, sonido. Esa justa palabra ya conocida. Necesariamente debía ser pronunciada nuevamente, no  surte el mismo efecto… Nada es lo mismo, aunque parezca haber sido vivido. Cada momento. El  “tempo” cambia, la interpretación de la sinfonía de las palabras, varía… … no somos los mismos. Almas que se alimentan de un infinito viento, si se lo  permiten; se dejan llevar, entre palomas y frescos rayos de luz.  En las noches, la oscuridad sigue alimentándolas; el alma, para ser fuerte  necesita continuar oyendo y sintiendo. La necesidad del tiempo presente, los compases pasan demasiado rápido. El  tiempo de la incertidumbre es claramente fugaz como para poder ser  entendido mañana. La voz respondió tan espontáneamente como lo...

El Viaje en Tren

Sentada, esperando que llegue el tren. Un tren que se encuentra algo lejos. A pesar de no viajar todos los días, la escenografía no varía: gente mayormente con el ceño fruncido, vendedores que aguardan impacientemente para comenzar con su trabajo diario, perros que no demuestran estar estresados; es más, pareciera que se burlan de las preocupaciones humanas.  Cestos de residuos vacíos, tal vez  porque estos seres no se encuentran capacitados para despojarse de su basura. El empeño por “tener todo”; cegados por la vorágine cotidiana, ellos no pueden discernir entre lo que alimenta y no alimenta al espíritu. Una mañana realmente hermosa: un cielo gris, totalmente homogéneo con algunas pinceladas de un frío viento, que refresca las mejillas y la punta de la nariz. No podía faltar la típica queja ajena por la lluvia que vendrá… sonrío. Se aproxima el tren, su llegada es tan imponente, que no me atrevo, ni siquiera a pararme detrás de la línea amarilla. La gente realiza...

Lluvia

"Por lo menos no se esperan lluvias para las próximas horas…”, absurda  frase que escucho todos los días. ¿Por qué la discriminan? Pensar que para mí es hermosa; sentir el aroma de la tierra humedecida, la  refrescante gota que suaviza mi rostro, el variable sonido que percute en mi  ser… todo ese festín va componiendo lentamente el deseo de unirme a él,  siendo parte así, de un preludio sutilmente extravagante. La lluvia: gotas que danzan insistiendo; ella llora y anhela… Ansía algo; ansía la bienvenida, que la extrañen más allá de la sequía de la  tierra, no sólo sabe de eso… …sabe del alma, sabe que es su alimento.  ¿Cuántas almas andan vagando por allí sin saberlo?, van muriendo día tras  día, van quebrándose a tal punto de convertirse en ínfimas partes, que se  adecúan a lo que quiere ser oído. Y allí, se extraña a la lluvia. Ella sabe y llega; acaricia y alimenta, pero como es tan poderosa, el hartazgo  de los hombres la devuelve: es de...